Clean look & conservadurismo

En 2024 vimos cómo, tímidamente, nuestros feeds comenzaron a llenarse de estéticas “limpias”. Pasamos del maximalismo de los 2000 —colores vibrantes, patrones caóticos, anillos chunky de resina— a una paleta beige, peinados perfectamente estructurados y uñas minimalistas. Aunque esta tendencia alcanzó su peak de la mano de Hailey Bieber, pronto todas las influencers la adoptaron. Hoy, predomina un ideal: el clean aesthetic look.

¿Quién hubiera dicho que los peinados pulcros y las rutinas de skincare impecables serían una premonición de lo que ocurriría en la política? Porque, sin exagerar, hay una conexión clara entre esta estética y el avance de la extrema derecha: figuras como Donald Trump han impulsado discursos que nos llevan hacia sociedades más conservadoras, donde todo lo que se sale de “la norma” es incómodo, rechazado o invisibilizado.

Me impacta ver cómo, a través de la moda y las tendencias, nos hemos ido acercando —casi sin darnos cuenta— a la visión que la ultraderecha tiene del mundo: todo bajo control, dentro de los cánones, sin ruido, sin diferencias, sin opinión. Y esto es una tragedia para los avances en inclusión por los que tantas personas han luchado durante años.

Solo basta con mirar el fenómeno del Ozempic como un precursor del abandono del body positive. Quienes antes representaban la diversidad corporal, hoy exhiben cuerpos ultra delgados, similares a los estándares de los 2000. ¿Coincidencia? Claramente no.

 

Recordemos la polémica con Victoria’s Secret: la marca fue criticada por promover un único tipo de belleza… y aún así, cuando incluyó a Barbara Palvin como su “modelo plus size”, apenas se diferenciaba de las demás. Hoy, esas mismas audiencias piden el regreso de sus “años dorados”, romantizando una belleza que dejó fuera a muchísimas personas.

En ese mismo contexto, hemos visto un retroceso evidente: la desaparición paulatina de modelos plus size en revistas y pasarelas, el regreso de los cánones inalcanzables. ¿Recuerdan la indignación cuando Victoria’s Secret mostraba un único tipo de belleza? El mismo año presentaron a Barbara Palvin como su modelo plus size, aunque apenas difería del resto. Ahora, esas mismas audiencias piden “el regreso de los años dorados”, romantizando una belleza que dejó fuera a tantas.

Así, vimos cómo, como simples espectadores, aceptamos que estéticas como el old money, el clean look, el balletcore o el Ozempic empujaran a las sociedades hacia una narrativa conservadora. ¿Y lo más preocupante? Que influyeron profundamente en las y los jóvenes, muchas veces sin que se dieran cuenta.

¿Siempre han estado la moda y la política entrelazadas?

Sí. La moda siempre ha reflejado el estado de la sociedad. Aunque no soy experta, siempre me pareció fascinante cómo en los años 60 las faldas cortas fueron símbolo de liberación femenina y un grito contra los valores conservadores. ¿Ya notaron cuál es la falda que está de moda ahora? Largas. Todo tiene un mensaje.

La ropa es una forma de expresión. A veces es lucha, otras debate, otras transformación social… y a veces, sí, puede ser resignación.

No se trata de demonizar el clean look, ni tus elecciones personales, ni el que un día decidas cambiar tu cuerpo. Se trata de entender cómo dos mundos que parecen opuestos —la estética y la política— están profundamente entrelazados. Y de tener conciencia de cómo, sin darnos cuenta, somos influidas por el estado de nuestra sociedad.

 

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